
A la entrada de Guariquén, pequeño pueblo lejos de la agitación de los grandes sitios turísticos, la vida transcurre tranquilamente, naturalmente, es un pequeño paraíso para los apasionados de la naturaleza.
Si viene a disfrutar de este ambiente único con toda su diversidad, puede disfrutar del gran fenómeno de la marea que se da en los caños.
La Posada Puerto Real le permite aprovechar plenamente de la región. Se puede visitar durante una caminata inolvidable, uno de los dos más grandes lagos de asfalto natural del mundo, admirar las cuarenta mil corocoras de rojo incendiario que llegan a anidar cada atardecer, a diez minutos de la posada, bañarse en la cascada o descansar en hamacas mirando el nivel de la marea mientras baja y sube.